Ayer por la tarde un interno de la prisión de Alhaurin fue sometido a un protocolo de detección de sustancias estupefacientes mediante la unidad cinologica del centro ante la sospecha de que pidiera aprovechar la comunicación para introducir en la prisión algún objeto prohibido
El interno fue marcado por el perro adiestrado y en el posterior cacheo se le encontraron ocultos 24 parches de fentanilo. El recluso presentaba claros signos de encontrarse bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente por lo que fue trasladado a la enfermería del centro.
En la enfermería se le practicó una prueba radiológica que confirmó que el preso ocultaba objetos dentro de su cuerpo. Ante el estado del recluso y el riesgo de que lo que ocultaba dentro del cuerpo pudiera causarle un daño aún mayor se avisó al 061 y a la guardia civil para que se le trasladara a un centro hospitalario.
Llama la atención el número de parches de fentanilo incautados, que de haber llegado al interior de la prisión podían haber causado daños graves a muchos internos, al consumirlos de forma incontrolada. Eso sin contar el resto de sustancias prohibidas que el recluso llevaba dentro de su cuerpo.
Desde Acaip no podemos más que aplaudir la labor de los funcionarios del grupo de información, de la unidad cinologica, personal sanitario y del resto de funcionarios de servicio que han evitado con su profesionalidad tanto salvar la vida del interno como evitar que una sustancia tan dañina como el fentanilo entrara en la prisión.