Desde ACAIP-UGT ponemos sobre la mesa una realidad dual: por un lado, la persistente violencia física; por otro, el deterioro silencioso de la salud mental de los empleados públicos penitenciarios.
Durante el año 2025 se registraron 529 agresiones a trabajadores penitenciarios, una cifra que confirma una tendencia al alza sostenida en los últimos años y que evidencia la insuficiencia de las medidas actuales de prevención y protección. Estas agresiones, lejos de ser hechos aislados, forman parte de la realidad cotidiana en los centros penitenciarios y afectan gravemente a la integridad física de los profesionales.
Desde ACAIP-UGT recordamos que trabajamos en uno de los entornos más conflictivos de la administración pública. A pesar de nuestras reiteradas denuncias, siguen sin resolverse problemas estructurales como la falta de adaptación de las plantillas a las circunstancias y complejidad actual del trabajo penitenciario, la carencia de medios coercitivos adecuados y una formación claramente insuficiente para afrontar situaciones de riesgo.
Este año, el mensaje oficial del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo pone el foco en los riesgos psicosociales bajo el lema: “El trabajo que cambia: nuevos desafíos psicosociales”, una cuestión de especial relevancia para nuestro colectivo.
Nuestro trabajo implica una exposición continuada a situaciones de alta carga emocional: contacto con internos que han cometido delitos graves, intervención con agresores sexuales o casos de violencia de género, así como el desarrollo de nuestra actividad profesional en entornos de tensión constante, con una elevada conflictividad y violencia.
Esta realidad puede derivar en un deterioro progresivo de la salud mental, muchas veces silencioso e imperceptible incluso para el propio trabajador. Estrés crónico, ansiedad, desgaste emocional o síndrome de burnout son algunas de las consecuencias que pueden desarrollarse si no se abordan de forma adecuada estos riesgos. Todo ello con un alto impacto también en la salud del trabajador y en sus relaciones personales y familiares.
Por ello, desde ACAIP-UGT insistimos en la necesidad urgente de que la Administración penitenciaria impulse campañas específicas de salud laboral, que incluyan:
En resumen, es imprescindible cuidar a quien cuida.
Asimismo, consideramos necesaria la implicación activa de todos los trabajadores en los estudios y evaluaciones que se lleven a cabo. Esta participación es clave para obtener datos reales y evitar que la Administración pueda escudarse en la falta de información o colaboración para no adoptar medidas.
En este 28 de abril, desde ACAIP-UGT reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la seguridad y salud en los centros penitenciarios, y exigimos a la Administración la adopción de medidas reales y efectivas que garanticen unas condiciones laborales dignas y seguras, tanto en el plano físico como en el psicológico.