Los hechos reflejan un preocupante incremento de la violencia en los centros penitenciarios:
Desde ACAIP-UGT advertimos de que estos episodios no son hechos aislados, sino la consecuencia directa de un grave deterioro de la convivencia en los centros penitenciarios. Hay que recordar que en 2025 se registraron 529 agresiones a trabajadores penitenciarios, una cifra que evidencia la tendencia creciente de la violencia.
Las causas principales de esta situación las encontramos en una política penitenciaria “errática”, basada en criterios que priorizan indicadores estadísticos frente a la realidad operativa de los centros, reduciendo la aplicación efectiva de las medidas regimentales previstas en la legislación, incluso en casos de internos altamente conflictivos.
Este escenario se ve agravado por el incremento de la población reclusa y la evolución de los perfiles penitenciarios, cada vez más complejos y con una elevada incidencia de patologías psiquiátricas. A ello se suma una grave crisis sanitaria, con un déficit de profesionales médicos que supera el 75%, lo que impide una atención adecuada y repercute directamente en la seguridad.
Asimismo, desde ACAIP-UGT alertamos sobre la creciente introducción de sustancias tóxicas impregnadas en papel, de difícil detección, que generan un doble riesgo: sanitario, por las intoxicaciones, y de seguridad, por las reacciones violentas que provocan en los internos tras su consumo.
Insistimos en que no es posible gestionar el sistema penitenciario de 2026 con estructuras, medios y normativas de hace más de tres décadas, por lo que reclamamos una reestructuración urgente que permita hacer frente a los nuevos retos.
Desde ACAIP-UGT trasladamos nuestro apoyo a los trabajadores agredidos y deseándoles una pronta recuperación, y exigimos la adopción inmediata de medidas eficaces que garanticen la seguridad de los profesionales y el correcto funcionamiento de los centros penitenciarios.